AGENTES Y DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN

Los agentes de la formación son:

LA COMUNIDAD ECLESIAL

La Iglesia particular es el sujeto comunitario que tiene la gracia y la responsabilidad de acompañar a cuantos el Señor llama a ser sus ministros en el sacerdocio, y es el Espíritu de Jesús el que da la luz y la fuerza en el discernimiento y en el camino vocacional. El presbiterio, los religiosos y los laicos participan en la formación de los aspirantes al sacerdocio. La comunidad parroquial de los candidatos, y muy en especial su párroco, ofrecen una aportación original y particularmente valiosa a la formación del futuro sacerdote (Cfr. PDV 68; DA 164). Los distintos apostolados a los que son enviados los seminaristas para su formación pastoral-práctica, especialmente los sacerdotes responsables de ellos, tienen una misión muy importante en la formación de los futuros sacerdotes.

EL SEMINARISTA GUIADO POR EL ESPÍRITU SANTO

El seminarista, guiado y fortalecido por el Espíritu Santo, es protagonista necesario e insustituible de su propia formación (cf. PDV 69). Por ello debe crecer en la conciencia de que el agente por antonomasia de su formación es el Espíritu Santo, acogiendo las mediaciones humanas de las que el Espíritu se sirve, y aceptando la formación que le propone la Iglesia a través del seminario. Por lo tanto, abierto a la verdad sobre sí mismo y sobre la vocación recibida, ha de asumir, libre y responsablemente sus propios valores, y superar sus limitaciones, integrando y consolidando un proceso de transformación en Cristo, con el acompañamiento y discernimiento de sus formado- res, a quienes ofrecerá su colaboración personal, convencida y cordial, para que su formación sea verdadera y eficaz (cf. PDV 69).

EL EQUIPO FORMADOR

El primer representante de Cristo en la formación sacerdotal es el Obispo. Él es quien reconoce como auténtica la llamada interior del Espíritu. A él corresponde, después de una diligente consulta, nombrar al rector y a los demás formadores, e interesarse en todo lo relacionado con la vida del seminario. La comunidad de formadores del Seminario Mayor cuenta con un rector y suficientes formadores y profesores, para asegurar el proceso integral de la formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, así como la administración de los recursos necesarios (cf. CIC 239 y PDV 66).

LA FAMILIA

La familia juega un papel insustituible en el desarrollo de la personalidad humana y cristiana del seminarista, así como en su proceso vocacional, por lo cual, se le debe motivar a que acompañe su camino formativo con la oración, el respeto, el testimonio, el buen ejemplo de las virtudes domésticas, y la ayuda material y espiritual, sobre todo en los momentos de dificultad (cf. PDV 68; SD 214).

LOS PROFESORES

Cuantos introducen y acompañan a los futuros sacerdotes en su formación académica, tienen una particular responsabilidad educativa; dedican el tiempo necesario para participar activamente también en la formación humana, espiritual y pastoral de los seminaristas, y son testigos cualificados de la fe que profesan y enseñan, pues su responsabilidad formativa es integral y no se reduce al ámbito académico (cf. RFIS 38; PDV 67).

OTROS AGENTES SUBSIDIARIOS

Para apoyar la formación integral de los futuros sacerdotes, en algunos casos se cuenta con la colaboración de psicólogos, pedagogos y otro tipo de especialistas que, sin formar parte del equipo formador (cf. OUCP 6), ofrezcan servicios preventivos, consultivos, educativos y terapéuticos. Los superiores del seminario deben asegurarse de que estos especialistas sean personas de comunión eclesial, competentes y confiables desde el punto de vista científico, profesional, doctrinal y moral (cf. RFIS 39; OUCP 6).

     

La formación de los futuros sacerdotes contempla espacios y actividades formativas correspondientes a CUATRO DIMENSIONES: Humana (madurez y fidelidad), Espiritual (Santidad como vivencia de la caridad pastoral en el amor a Cristo y a la Iglesia), Intelectual (Pasión por la verdad y diálogo evangelizador) y Pastoral (servicio de comunión y misión para la salvación). Éstas, con diferentes metas a alcanzar en cada etapa formativa, se van integrando y ofrecen al alumno un itinerario gradual de desarrollo humano-cristiano-intelectual-pastoral.

El conjunto de las actividades y espacios formativos se ofrecen a DISTINTOS NIVELES:

   

Existen los espacios de la gran comunidad, actividades, servicios comunitarios, espacios de formación comunes a los miembros del Seminario Menor, del Curso Introductorio y del Seminario Mayor (eucaristía, deporte, aseos de la casa, convivencias, etc.)

Otros son solo comunes para los miembros de una etapa formativa -menor, CI, filósofos, teólogos- (Laudes, Retiros espirituales, Paseo comunitario, etc.)

Además, se lleva a cabo un acompañamiento grupal, más diversificado, a través de los Encuentros Formativos mensuales.

Finalmente el acompañamiento personal, a través de las entrevistas formativas con el Director espiritual, el Prefecto y el Rector.

Seminario mayor en Tampico

Tampico 1001, Col. Guadalupe

89120 Tampico, Tams.

Tel.(833) 213.09.56

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